En momentos en que el conflicto entre Rusia y Ucrania continúa sin dar señales de estar próximo a resolverse y cuando aún resuenan los ecos de los enfrentamientos en el Cáucaso Sur entre dos ex repúblicas soviéticas (Armenia y Azerbaiyán) por Nagorno-Karabaj, es fundamental analizar la relación entre Rusia y los demás Estados que, hasta hace poco tiempo, constituyeron la URSS, para poder comprender la dinámica que guía las acciones de unos y otros.
La política rusa hacia los países del espacio postsoviético ha atravesado una compleja evolución en las décadas transcurridas desde la implosión de la URSS, que pasó de la favorable disposición frente a la independencia de las nuevas repúblicas -consecuente con su circunstancial convergencia con Occidente-, a una posterior revisión de dicha posición, resultante de nuevas consideraciones políticas, estratégicas y de seguridad que surgieron con el correr de los años.
Este libro pone especial énfasis en describir la estructura de la relación entre Moscú y los países del Cáucaso Sur (Armenia, Azerbaiyán y Georgia), principalmente, porque se trata de tres ex repúblicas soviéticas que han adoptado estrategias divergentes en la construcción de alianzas internacionales y en su relacionamiento con la antigua metrópoli, habiendo partido de circunstancias geográficas, políticas, culturales e históricas semejantes. Así, mientras que Armenia decidió alinearse con Rusia, Georgia lo hizo con la Alianza Occidental y Azerbaiyán se ha inclinado por una suerte de abstención táctica o, como ha señalado un analista, “ha optado por no optar”. En estos tres derroteros, parecerían encontrarse las alternativas de vinculación entre Rusia y las restantes catorce ex repúblicas soviéticas.